Las tres rejas
Hace un tiempo atrás recibí en mi email este hermoso relato, quiero compartirlo con ustedes, saquen su propias conclusiones
“El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de este y le dice:
Oye, maestro, un amigo suyo estuvo hablando de ti con malevolencia…
¡Espera! Lo interrumpe el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
¿Las tres rejas?
Si. La primera es la vedad. ¿Estas seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
No. Lo oí comentar a unos vecinos.
Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
No. En realidad no. Al contrario…
¡Ah vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
A decir verdad, no.
Entonces dijo el sabio sonriendo: si no es verdadero, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.”
Cuantas veces hemos escuchado comentarios malintencionados acerca de otras personas y vamos por la vida repitiéndolos como loros, como si fuéramos testigos del acto acusatorio, dañando la honra padres de familia, trabajadores, hijos, hermanos, etc., y muchas otras veces pensamos que porque somos testigos de primera mano tenemos el derecho de señalar con el dedo acusador hablando de mas, dando información que no es importante ni relevante para el buen funcionamiento del mundo.
Si la gente aprendiera a pasar por las tres rejas todos los cuentos que oye, evitaríamos inundar el mundo con chismes, y lo llenaríamos de información que haga crecer a la humanidad y la lleve a vivir felizmente.
Pongámonos la mano en el corazón y pensemos con qué estamos llenando el mundo.
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¿Y tú, en que te fijas?
¿Y tú, en que te fijas?, es una pregunta muy popular en los adolescentes, y generalmente la respuesta va dirigida a alguna “cualidad” física, pero vamos a ahondar un poco mas en este tema, para saber en realidad en que fijamos nuestra atención, a continuación un pequeño relato que encontré en mis archivos, disfrútenlo.
Una vez un maestro estaba dando clase a sus alumnos. Aquella mañana quería ofrecerles una lección distinta a las que vienen en los libros. Después de pensar un poco ideó la siguiente enseñanza:
Hizo una mancha de tinta china en una gran hoja de papel blanco. Reclamó la atención de los alumnos y alumnas y les preguntó:
- “¿Qué ven?”
- “Una mancha negra”, respondieron a coro.
- “Se han fijado ustedes en la mancha negra que es pequeña”, replicó el maestro, “y nadie ha visto la hoja blanca que es mucho mayor.”
Todo mundo ve el defecto…….
Estamos tan enseñados a la crítica, a encontrar la mancha, a fijarnos en el error, en el defecto de las personas, que se nos ha olvidado ver la parte blanca, que es más resplandeciente, más grande, más significativa, ya que ésta parte es la que nos muestra quien es en realidad la persona con la cual tratamos.
Nos volvemos muy críticos sobre todo con las personas que tenemos a nuestro lado, aquel que está mas próximo a nosotros, le señalamos sin piedad sus defectos, sus errores, sus fracasos, sus caídas, sus desaciertos y llegamos a centrarnos tanto en esa mancha, que terminamos encasillando en ella a nuestros hijos, padres, cónyuge, hermanos etc.; ellos son los que merecen que observemos con atención la gran parte blanca de la hoja de su vida, la cual representa sus virtudes, cualidades, éxitos y aciertos.
Como decía un sacerdote amigo mio , “En una sábana blanca los punticos negros se notan mas.”
¿Y tú, en que te fijas?
No hay palabras mal dichas sino mal interpretadas.
No hay palabras mal dichas sino mal interpretadas, reza el viejo refrán, será verdad, a continuación, les escribo un hermoso cuento que recibí hace ya bastante tiempo en mi email.
En un Antiguo reino, un Sultán soñó que había perdido todos sus dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
-”¡Qué desgracia, Mi Señor!”, dijo el sabio. “Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.”
-”¡Qué insolencia! ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí! ¡Castigadle!”, gritó el Sultán enfurecido.
Más tarde, el sultán consultó a otro sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
-”¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos tus parientes.”
El semblante del Sultán se iluminó con una gran sonrisa y ordenó que dieran cien monedas de oro al sabio. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
-”¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer sabio. No entiendo porque al primero se le pagó con un castigo y a ti con cien monedas de oro.”
El segundo sabio respondió:
- “Amigo mío, todo depende de la forma en que se dice. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.”
Anónimo.
Muchos problemas se evitarían si aprendiéramos a decir las cosas con amor, con felicidad, con respeto, dicen que “no hay palabras mal dichas sino mal interpretadas”, pero la causa de la mala interpretación depende de la forma en que se dicen.
El hablar no se limita solamente al orden de las palabras sino también, a la forma como se expresan, el tono de voz, los gestos faciales y corporales, esto hace la diferencia, ya que todo este conjunto lleva una serie de emociones entrelazadas, que son las que hacen la diferencia entre lanzarlas a la cara o entregarlas en un fino y delicado embalaje.
Aprendamos a hablar con amor, cariño, respeto y ternura, y no se te olvide sonreir.
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¡Atrévete a botar a la basura tus obstáculos!
¡Atrévete a botar a la basura tus obstáculos! fue a la conclusión a la cual llegué después de que un par de semanas atrás tuviera una conversación con mi tío Leo, quien me habló acerca de un hombre quien venciendo todos los obstáculos conquistó el monte Everest en el 2010.
Dirás, todo aquel que escale el monte Everest tiene cientos de obstáculos, por eso quiero contarte porque él es tan especial su nombre el Nelson Cardona y este montañista tiene una característica que lo hace diferente a todos los demás, y es que en el 2006 después de un aparatoso accidente escalando El Nevado del Ruiz, en Colombia, cae desmayado varios metros fracturándose la pelvis que se le rompió por delante y por detrás, tuvo cinco fracturas maxilofaciales, perdió los dientes. Y su pierna derecha quedó convertida en astillas, su pierna nunca se recuperó, le quedó mas corta, y no le servía para su propósito de vida, para lo que había nacido, para ser montañista, después de varias cirugías, quedar parapléjico y usar una silla de ruedas, y tener que hacer terapia para poder caminar, toma una de las decisiones mas importantes de su vida, le pide al medico que le ampute la pierna derecha.
Sobreponiéndose a la adversidad, preparándose física y mentalmente, entrenándose con la pasión del deportista, con la rigurosidad del atleta, decide en el 2010 conquistar la cima del mundo, El Monte Everest. Loca y descabellada la idea, dirían muchos, pero su locura tuvo eco, y un grupo de amigos liderados por Juan Pablo Ruíz, quien junto a Marcelo Arbeláez y Rafael Ávila (quien también llego a la cima) empiezan a planear la Expedición Epopeya Everest Sin Límites 2010, para así lograr que Nelson Cardona escalara el Everest con una sola pierna y sin oxigeno, convirtiéndose así, en el primer discapacitado en conquistar la cima del mundo.
De esta manera Nelson Cardona le confirma no solo a Colombia sino a la humanidad entera que la discapacidad no es física, sino mental y como el mismo lo dice – “que los sueños pueden hacerse realidad, que no importan las diferencias cuando se construye en torno a los que nos une, por eso los ojos del mundo están sobre nosotros porque ‘no son las caídas lo que hace fracasar a un hombre, sino la incapacidad para levantarse y continuar’”.
Él nos exhorta a cambiar nuestra pobreza mental, a dejar a un lado todo aquello que nos frena en este paso por la vida, todo aquello que no nos deja triunfar. Toma hoy una resolución y bota a la basura, tus complejos, tus defectos, tu ignorancia, tu indecisión, tus disculpas, tus miedos, tu pasado, y vuelve a empezar, conviértete en protagonista de tu vida, prepárate, sueña en grande, vive con pasión, con ganas, con entrega, no dejes que los obstáculos que aparecen en tu vida te frenen, dales las vuelta, rodéalos, sáltalos, písalos, ya que muchas veces los vemos mas grande de lo que en realidad son, toma acción, deja de quejarte, deja de auto compadecerte, sobreponte a tu incapacidad y conviértela en una bendición. Vamos levanta la mirada, enderézate, y con paso firme conquista tu Everest.
Y cuando conquistes tu cima no olvides que este no es el final, es simplemente el medio para conquistar otra cima.
Solo me queda una ultima reflexión y la escuche de Pirry, y dice: “Estas son la montañas de Nelson, estas sus limitaciones; ¿Cuáles son las tuyas?”
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Error, No solo los pensamientos funcionan, tienes que actuar.
No solo los pensamientos funcionan, tienes que actuar, ya que este es un error que muchas personas cometen, creen que la actitud mental positiva es mágica, llegan a creer que cualquier cosa en la cual ponen toda su atención la pueden lograr, sin moverse de donde están, sin el mayor esfuerzo, solo con el “poder” de la visualización. Les doy un ejemplo, por mas que yo me visualice coronando el Everest no lo voy a lograr si no me entreno, sino me alimento bien, si sigo, reclinada en mi sofá, no podré escalar el Himalaya si no corono pequeñas montañas primero.
El ser humano desea llegar a grandes alturas, haciéndole frente climas adversos, cruzando grietas gigantescas, logrando asi triunfos aplaudibles y loables, y no se esfuerza por dominar su propio temperamento, su mal genio, su lengua, sus pensamientos de critica, no hace el mayor esfuerzo por cambiar los hábitos que los tienen sumidos en la pobreza material, mental y espiritual.
Nada en esta
vida es gratis, eres merecedor de todas las cosas maravillosas que Dios te quiere dar, pero te has preguntado porque no te llegan esas dádivas, acaso solo a unos pocos se les creo para merecerlas? . ¿Sabes porqué? porque no solo los pensamientos funcionan, tienes que actuar, la gran mayoría siguen sentados en el sillón del conformismo, de los logros pasados, de las escusas, de la inercia física y mental, contemplando y aferrándonos a ideas que paralizan el caminar hacia el éxito, cualquiera que sea tu visión de éste.
Sino haces lo que tienes que hacer, para lograr alcanzar tus sueños, sino te desacomodas un poco, jamás lograrás cosas diferentes a las que actualmente estás logrando.
Tenemos que pagar el precio, la Actitud Mental positiva ayuda a ver todo mas claramente, te ayudará a que aproveches al máximo tu potencial para obtener mejores resultados. También ayudará a evitar que aquellos eventos sobre los cuales no tienes ningún control, te afecten negativamente.
Como cita el Dr. Camilo Cruz.
“Tu pensamiento puede hacer que el universo trabaje para proveerte lo que deseas, pero tus acciones deben ser tales que recibas justamente lo que mereces. No vas a recibir lo que deseas de caridad, ni te llegará sin hacer nada.
Los pensamientos de riqueza que albergues en tu mente son la semilla que dará fruto a la riqueza que deseas, pero no hará que por arte de magia tu cuenta bancaria crezca sin esfuerzo de tu parte. Para que esto ocurra debe haber armonía entre tu manera de pensar y tu forma de actuar”
¿Cuando vas a empezar a poner acción en tu vida? ¿Cuándo te vas a desacomodar? visualiza lo que quieres alcanzar, y hazlo en grande, pero no te detengas ahí, emprende la carrera que te llevará a la victoria, todos los días da un paso adelante, has todos los días algo por alcanzar tu ideal.
